
Jugar...jugar al gato y al ratón es deporte universal,al igual que lo es quejarse por cualquier cosa.
Quizá,y solo insinúo que puede ser, sean deportes absurdos y cansados.
Debería llegar el momento en el que habría que hacerle saber al ratón que si se hace el difícil, y el gato toma esa misma posición, quizá no llegue a agarrarlo nunca.
O decirle al gato que quizá el ratón no merezca tanto la pena, y si la merece, porque la merece (eso ya te lo digo yo) más vale que corra porque siempre se acaban oyendo maullidos cercanos.
Ale y ahora no me vengáis quejándoos de que no se entiende la metáfora, que para quejas la del señor ratón que se cansa de dar vueltas.